
Cuando separarse duele más de lo esperable.
La inseguridad de separación no es “capricho” ni “manipulación”. Es una señal de que el niño todavía no ha podido construir una sensación interna de seguridad. Necesita ver, tocar o escuchar a la figura de apego para sentirse tranquilo. Le cuesta confiar en que la relación sigue existiendo aunque no esté presente.


