EL CONFLICTO EN PAREJA ES NATURAL.

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El conflicto en las relaciones es natural y puede ser una oportunidad de crecimiento si se maneja de forma saludable

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El conflicto es una discrepancia o un enfrentamiento que surge cuando tenemos diferencias en nuestras necesidades, expectativas, valores o emociones. Esto es natural que ocurra en las relaciones, ya que somos personas distintas con opiniones, valores y aprendizajes distintos. 

El conflicto puede ser algo constructivo; una oportunidad de fortalecer la relación si se maneja de forma saludable. Puede ser un espacio en el que aprender sobre nosotros mismos, nuestra pareja, y la forma en la que nos relacionamos. No es solo un punto de fricción, sino una oportunidad para comprender nuestras necesidades, límites, o emociones. Puede ser un espacio donde crecer, hablar de nuestras emociones, vulnerabilidades y preocupaciones sin miedo a ser juzgados.

Y puede ser una gran oportunidad para ser sostén, para aprender a escuchar, para aprender a comunicar, aprender a ser pacientes…

Pero no todos los conflictos son iguales. A veces, la raíz del conflicto no está en el contenido de la discusión, sino en la forma en la que se maneja, en los patrones de comunicación que se repiten sin que seamos conscientes de ello.

Por todo esto, si entendemos que el conflicto es natural y va a surgir en la relación, pero que si se maneja de forma disfuncional puede ser una amenaza para la relación; aprender a tener una comunicación efectiva, a validar emocionalmente, a no castigar mediante el silencio o encontrar herramientas para poder discutir de una forma más funcional, puede ser la clave entre tener conflictos donde evolucionemos como pareja o en los que el vínculo se desgaste.

Porque evitar el conflicto no significa evitar los problemas, sino posponerlos. En este sentido, la relación podría convertirse un espacio de tensión en el silencio, de malentendidos, de insatisfacción, desconexión y malestar que crece en el silencio. Lo que no decimos no desaparece, sino que se acumula.

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